Proyectos que le apuestan a una Refinería

novedades1Al cierre del tercer trimestre de 2012 el avance del Proyecto de Modernización fue de 12,3% y se destacó el inicio del contrato para la realización de las modificaciones a una de las unidades de crudo existentes (U-250).

De igual forma, el Plan Maestro de Servicios Industriales puso en servicio cinco nuevos compresores y otros siete repotenciados.
El Centro de Optimización de la Refinería (COR) ha implementado las aplicaciones de control avanzado a las Unidades de Crudo, Cracking, Unibón e Hidrotratamiento, permitiendo migrar el control operacional de estas unidades al edificio central, el cuál será inaugurado próximamente.

La refinería de Barrancabermeja también ha invertido este año $208.000 millones en inspección y mantenimientos preventivos y correctivos. Adicionalmente continúa ejecutando su Plan de Inversiones para actualización y modernización de las instalaciones el cual demanda recursos por $951 mil millones, principalmente en proyectos de actualización tecnológica. De ese monto, $191 mil millones se destinan a reposición de equipos.

Esas inversiones han permitido asegurar la confiabilidad y continuidad operacional de los principales sistemas como calderas, turbogeneradores, redes eléctricas y subestaciones, sistemas de protección y salvaguardas, de bombeo y compresión, tanques de almacenamiento, bancos de tubería, además de las plantas, bajo un plan estricto que ha permitido asegurar los ciclos de operación y normalización de las operaciones.

Entre enero y septiembre de 2012, la refinería de Barrancabermeja continuó ejecutando los programas de excelencia en HSE, lo cual ha permitido mantener las operaciones sin incidentes ambientales, así mismo la reducción significativa de la accidentalidad tanto en frecuencia como en severidad. De esta forma este año, se han reportado los valores históricos más bajos de 1,4 accidentes incapacitantes por millón de horas hombre laboradas frente a un límite de 1,59.

Barrancabermeja, Noviembre 06 de 2012
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Combustible para la agricultura

novedades1La investigación se enmarca dentro de la responsabilidad social de Ecopetrol para apalancar la sostenibilidad de los biocombustibles, una de cuyas estrategias es encontrar nuevos usos para los subproductos del proceso, minimizando riesgos ambientales y maximizando la rentabilidad.

El insumo fue creado en el Instituto Colombiano del Petróleo y ha sido probado exitosamente en cultivos de sorgo de una granja experimental de la Universidad Industrial de Santander.
Las vinazas son un subproducto generado por la caña de azúcar durante el proceso de destilación del etanol carburante. Por cada 100 litros de etanol que se producen, resultan de mil a 1.500 litros de vinazas. Ahora existe una opción para aprovechar esta sustancia, al convertirla en un abono orgánico y mejorador de suelos gracias a un fertilizante desarrollado por Ecopetrol: el Eco Carbovin.

El insumo fue creado en el Instituto Colombiano del Petróleo y ha sido probado exitosamente en cultivos de sorgo de una granja experimental de la Universidad Industrial de Santander. Luego de tres meses de evaluación, se detectó un incremento del 5% en la productividad del cultivo y desde finales de 2011 la prueba se extendió a sembrados de caña de azúcar.
Este abono de origen orgánico tiene la propiedad de aportarle carbono a los suelos pobres y facilitar el crecimiento de la microbiota nativa, lo cual puede enriquecer su fertilidad y, en consecuencia, los resultados de las cosechas que allí se cultiven. La tecnología que permite producir el insumo agrícola es la pirólisis, que consiste en romper las moléculas de un compuesto, en este caso las vinazas, utilizando altas temperaturas.

De acuerdo con el ingeniero Édgar Fernando Castillo, especialista en energía del ICP, este abono orgánico tiene gran potencial, pues permitirá, en un plazo de cinco a ocho años, aumentar la riqueza de los suelos no solo en los cultivos para biocombustibles, sino también en áreas de ladera, alta pendiente y áreas degradadas por los procesos de erosión.
Todo el trabajo comenzó a finales de 2009 a raíz de la incursión de Ecopetrol en el negocio del etanol carburante, cuando el grupo de biocombustibles identificó la necesidad de investigar en tecnologías de mitigación de los problemas ambientales derivados de la producción de las vinazas. Se desarrollaron y evaluaron tres alternativas tecnológicas con potencial para ser aplicados industrialmente.

La investigación se enmarca dentro de las políticas de responsabilidad social de Ecopetrol para apalancar la sostenibilidad de los biocombustibles, una de cuyas estrategias es encontrar nuevos usos para los subproductos del proceso, minimizando riesgos ambientales y maximizando la rentabilidad de los proyectos. El derrotero se complementa con otro que se enfoca en aprovechar tierras subutilizadas o degradadas, generar empleo y fomentar el desarrollo rural.
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